Mostrando entradas con la etiqueta oscilador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oscilador. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de febrero de 2015

Una Física, tres problemas.

Si estáis leyendo esto es porque os gusta la Física. O sois amigos y cansados de que os de la lata con que escribo en un par de blogs, por fin, os habéis animado a leerme. Bienvenidos a todos.

En esta entrada vamos a hablar de física y, a la vez, de una historia personal. Así que empezaremos contando una batallita.

Yo empecé la carrera porque me encantaban las Matemáticas y la Física pero, como tenía que decidirme por una sola opción, escogí Física porque así mataba dos pájaros de un tiro. Casi la mitad de la licenciatura de Física eran asignaturas de Matemáticas. Y me gustaba todo desde el principio: Mecánica, Análisis, Termo, Estadística... 
Cuando llegó tercero estaba expectante, como el resto de alumnos, por ver qué cosas extraordinarias nos enseñaban en una asignatura, hasta ese momento desconocida y, por tanto, misteriosa, llamada Física Cuántica. Y la cuántica me gustó mucho aunque también me produjo algún que otro dolor de cabeza. 
Sin embargo, no fue en esa clase donde me llevé la mayor sorpresa ese curso sino en una asignatura llamada Métodos Matemáticos (II). Sí, en una clase de mates, que en principio no parecía nada especial, aprendí y disfruté de la Física con mayúsculas. Supongo que el profesor que la impartía tuvo mucho que ver. 

El primer día de clase nos contó que en Física solamente tenían solución exacta tres problemas: